POLÍTICA ECONÓMICA
El Club de París ofreció abrir una negociación con el país
Los gobiernos de Francia y Estados Unidos gestionaron en secreto durante el último mes y medio un acercamiento entre la Argentina y el Club de París para retomar las negociaciones por la deuda impaga que reclaman al Gobierno sus países miembros. Según revelaron fuentes diplomáticas europeas, las naciones acreedoras debatieron la semana pasada la posibilidad de que el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, vuele en breve a París para terminar de conciliar el monto adeudado y evitar otro frente de conflicto financiero internacional como el abierto con los fondos buitres. Las tratativas están suspendidas desde hace casi un año.
La reunión del Club fue el miércoles 27 en la capital gala, mientras en Nueva York se celebraba la audiencia con los buitres ante la cámara de apelaciones. La secretaria general del organismo que reúne a las potencias acreedoras, Delphine D’Amarzit, reveló allí que el gobierno de François Hollande había sondeado al de Cristina Kirchner para iniciar una nueva ronda de negociaciones. Según dijo, la Casa Rosada mostró interés en volver a conversar, pero mantuvo la condición de que los fondos que se destinen a cubrir las deudas impagas vuelvan al país bajo la forma de nuevos créditos o inversiones de las multinacionales con sede en sus países.
Las gestiones secretas estuvieron a cargo del primer ministro francés Jean-Marc Ayrault, quien visitó Buenos Aires a fines de enero y se reunió con la Presidenta antes de la cumbre entre la Unión Europea y la CELAC que se realizó por esos días en Santiago de Chile. Voceros del Ministerio de Economía, sin embargo, se mostraron cautelosos: “Por ahora la prioridad es el arreglo con los holdouts privados”, dijeron.
La deuda con el Club de París permanece impaga desde el default de 2001. Una veintena de naciones acreedoras –encabezadas por Alemania, Japón, Holanda y España– reclaman unos u$s 8.900 millones entre capital e intereses caídos, que tienen por origen varios préstamos tomados durante la última dictadura y algunos posteriores, como el aporte de España al “blindaje” de 2001. El Gobierno negoció durante años una posible regularización de los pagos e incluso ofreció formalmente en 2008 un pago en efectivo, pero el diálogo se interrumpió cuando la Argentina estableció el año pasado como condición la “equivalencia de flujos de capital”, que para los europeos resulta inaceptable.
En la reunión de la semana pasada, según las fuentes diplomáticas consultadas, la representante francesa dio a conocer “con mucha cautela” el nuevo canal de negociación abierto, debido a que “ya hubo señales falsas en el pasado”. Otros socios del Club, como Alemania, Suecia y Holanda, se mostraron más escépticos. El enviado alemán incluso afirmó que en la misma cumbre de Santiago Cristina le había dejado en claro a la canciller Angela Merkel que la prioridad para el Gobierno eran los acreedores privados.
El gobierno estadounidense apoyó la idea francesa de incentivar el nuevo acercamiento, siempre según las fuentes europeas. Pero los representantes del Departamento del Tesoro igual confirmaron que como represalia por la demora argentina, la Casa Blanca votará contra todos los créditos que el Gobierno intente renovar con organismos multilaterales como el Banco Mundial. Lo propio hicieron los enviados del Reino Unido, Alemania y España.
La única excepción a ese bloqueo financiero serán los préstamos destinados a planes sociales y ayudas contra la pobreza, pero ni siquiera con eso estarán asegurados los votos favorables de las potencias acreedoras. “Se evaluará caso por caso”, advirtieron en el cónclave parisino.
En el Gobierno persisten diferencias de criterio internas sobre cómo encarar el conflicto con el Club. Lorenzino, como el vicepresidente Amado Boudou, es más proclive a establecer un cronograma de pagos y así evitar una nueva disputa que profundice el aislamiento financiero del país. Fue por consejo de Boudou que la Presidenta anunció en 2008 que saldaría en efectivo la deuda con reservas del Banco Central, lo cual terminó por no concretarse a raíz de la crisis internacional. Pero después asumió el viceministro Axel Kicillof, para quien resulta estéril retomar los pagos si no se ofrecen a cambio promesas concretas de inversiones productivas en el país.
Mercados especulan con propuesta a la Corte
En los mercados especulan con un resultado positivo de la propuesta de pago a los holdouts pedida por la Corte de Apelaciones de Nueva York y que la Argentina presentará el 29 de marzo: los bonos de la deuda pública, resultantes de los canjes de 2005 y 2010, aumentaron 3,10% promedio desde el viernes último hasta la fecha. “Los bonos siguen recuperando terreno en esta impasse legal y el escenario externo ayuda”, señaló Research for Traders (RFT).
Algunos analistas económicos destacaron precisamente que esta solicitud dejó entrever una postura no tan estricta de parte de los jueces, como la que se había verificado durante la audiencia celebrada el 27 de febrero último.
El pedido de la Justicia neoyorquina representa una “postura más constructiva”, que lejos está del fallo del juez Thomas Griesa, quien determinó que se pague la totalidad del reclamo, sostuvo, por su parte, la consultora privada Delphos.
De acuerdo con el índice general de bonos medido en dólares del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), los títulos domésticos subieron 3,10% en promedio desde que se conoció la solicitud de la Corte de Nueva York.
Los que más se destacaron por haber subido por encima del promedio fueron los títulos de larga duración en dólares, que lo hicieron en un 5,85 por ciento.
Le siguieron los títulos cortos medidos en dólares, con una suba de 4,70% desde el viernes pasado.
Por su parte, los bonos largos en pesos se incrementaron 1,91% y los papeles cortos, también en moneda nacional, avanzaron 0,58 por ciento.
Fuente: Diario BAE

